Por el acceso al saber libre, descentralizado, antiburocrático y antiautoritario

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El calor se planta en la ciudad, un nuevo aniversario por López se sucede en el calendario y en horas será el acto que, a demás, convocará a la movilización por el nuevo aniversario del 20 de diciembre. Sin embargo, ni lo uno ni lo otro nos conducen al Centro Cultural Estación Provincial, donde José y Marcos nos esperan para contarnos del grupo que integran y hace un par de meses difunde una pequeña lucha por el llamado “software libre”.

¿¿¿Software libre???

La opresión es un camino que conduce inevitablemente a la resistencia, sea en el ámbito que sea, y sea a quien sea. Hace más de 30 años que comenzaron a sentirse crecer las opresiones tecnológicas a lo largo y ancho del mundo, principalmente de la mano de Bill Gates y su Microsoft Windows, que ya cumplió más de 20 años . “La opresión tecnológica comenzó a ser cuestionada masivamente a partir de la imposición monopólica y la falta de libertad en torno a los programas de computación que escoden su código fuente, la carta textual que le indica perfectamente que hacer a la computadora, y es utilizado como secreto, siendo únicamente modificable por sus dueños”. Ante esto, en la década del 80’, tras una época en la que el software era libre y sin restricciones, comienza la privatización del mismo, por lo cual surgen grupos, asociaciones y fundaciones que llevan la bandera del “software libre”, es decir, programas con código libre, que reclaman “que el acceso al saber sea libre, descentralizado, antiburocrático y antiautoritario”(1) , ya que de lo contrario, el conocimiento se ve reducido a los mismos de siempre: los ricos y poderosos, dueños de las empresas que eligen como distribuirlo.

“Cada vez estamos más inundados por cosas tecnológicas, vos ves que cada vez más gente utiliza la computadora, gente que antes escribía cartas, ahora escribe mails. Querés hacer un trámite y te dicen ‘tenés que hacerlo por computadora’; vas a un cajero a sacar plata, hay una computadora con un programa como si vas a tomarte un micro. Cada vez más socialmente estamos usando tecnologías. Estas se manejan con programas de computación. Los programas de computación, son recetas de cocina, es un texto que le dice a la computadora que hacer (…). Cuando vos te comés un plato de comida, no sabés que estuvo hecho, ni podés saberlo. Ahora, los programas de computación comunes vienen así, como un plato de comida hecho, que vos lo consumís y no podes intervenir sobre nada, ni podés saber como está hecho. Los programas de computación libre, no solo vienen con la receta donde vos sabés de que está hecho, sino que uno puede tener eso, modificarlo, y usarlo para lo que quiere”. De esta forma nos explica José de “oveja electrónica”, el porque del software libre, tal como se lo explicarían a los vecinos del Centro Cultural Estación Provincial, donde se encuentran construyendo su bunker, reciclando computador donadas por la gente, en la que instalan software libre y esperan crear un ciber gratuito y libre. Allí mismo, han realizado un taller basado en formas de educación popular, donde no hay maestros, sino que todos juntos aprenden.

El grupo

El grupo denominado “oveja electrónica”, recuerda sus orígenes en una reunión del grupo Solar, Software Libre Argentina(2) (organización nacional, horizontal y democrática, “que agrupa a usuarios y desarrolladores de software libre”(1)) para preparar actividades en La Plata frente al plan del gobierno de impartir Windows en todas las computadoras del Estado, incluyendo en las escuelas. A partir de entonces hicieron charlas en barrios y escuelas como parte del grupo Solar, pensando constantemente en “como contrarrestar un plan de dependencia tecnológica que tiene el Estado, con un plan de independencia tecnológica”. De esta manera, entre reuniones y reuniones, surgió la idea del programa de radio que hasta el jueves 18 de diciembre sonó en Radio Futura, FM 90.5, como lo venía haciendo desde fines de julio.
En la misma mesa del bar en que nos ubicamos, frente al centro cultural, meses atrás se consolidaba la idea de unos talleres en el mismo, con el principio fundacional de que no sea una escuela donde hay docentes, sino, donde todos son docentes y estudiantes, demostrando esto en los hechos, donde cuentan que aprendieron bastantes cosas en estos 5 meses que llevan los talleres, en los cuales se acercó gente que trajo computadoras para reciclar o hasta se incorporó al grupo, fortaleciéndolo y haciéndolo crecer.
Se destaca en la gente que forma Oveja Electrónica, lo novedoso y dificultoso del camino que han elegido: transmitir el software libre a través de otro medo como es la radio, además del trabajo barrial que encaran en Meridiano V, donde la gente se acerca y queda tomando mates con los chicos, aunque reconocen que mucha gente se iba al no ver un clásico taller estructurado.

“Sacar el mito de que la computación es algo inalcanzable”

Desde ese espacio han surgido infinidad de proyectos, uno de los cuales ha sido formar una red libre en el barrio, que “consiste en un proyecto de independencia de las telefónicas, un proyecto técnicamente realizable”, sostienen, ya que al instalar en una maquina un software libre de telefónicas, podríamos comunicarnos gratuitamente tanto por teléfono como por computadora.
Definen el objetivo de su trabajo como “que las personas usuarias de computadoras puedan autogestionar su aprendizaje, puedan intervenir sobre las herramientas tecnológicas. Que uno se pueda apropiar de esas cosas para hacer algo que realmente quiera.” –“claro, y sacar el mito de que la computación es algo inalcanzable”, interrumpe Marcos a José. El diálogo sobre los fines, las metas y los proyectos se va dejando llevar, charlando de la negación de la gente a la capacidad de cambiar lo que tiene enfrente, -simbolizando la compu el mundo-; la búsqueda de la transmisión de valores en los talleres y la experiencia de estos como botín mayor; la búsqueda de los programas de radio de romper con los prejuicios respecto a las cuestiones tecnológicas. Sin embargo, todo sin dejar de lado, y siempre teniendo en cuenta, lo fundamental para toda revolución: la diversión, “Hacer el programa con cosas que nada que ver”, como definen; rompiendo con el prejuicio de lo que es la informática, ya sea desde haciendo la cortina del programa en vivo, hasta hacer el programa en inglés y español, “con la idea de estar transmitiendo desde una FM radial, meter la idea de que el software libre es internacionalista, y se construye por Internet, con gente de diversos países”.

El grupo remarca, como la diversión en los programas, el hecho de las relaciones sociales en otro plano. Hace poco tiempo, un día que se encontraban haciendo los talleres en Estación Provincial, se acercó el realizador del documental “Tres Okupaciones”, Rubén “Bocasucia”, para filmarlos trabajando como material para el video, y ahí mismo comenzaron a relacionarse con el director al punto de comentarles éste, que se encontraba interesado en hacer el próximo video con programas de edición de software libre, reacción que encuentran en la mayoría de las personas que tratan y le comentan de que trata su lucha, incluyendo al redactor de esta misma nota,

El software libre y la militancia

Entre el calor del preverano que acosaba y envolvía el bar, la charla se extiende sin más pausas que las impuestas por la sed, ya que no faltan cosas para decir del “free software”. Con la afirmación “nuestra idea de base fue llevar el software libre al activismo político”, marcos da fin a la pausa para el refresco. “Nos parecía totalmente incoherente, que gente que lucha por la libertad, lo haga con herramientas que no se la dan; que los puedan espiar, que no son suyas, que no las puedan modificar, que no las pueden adoptar a sus necesidades”.

El colectivo se reconoce como grupo político y lo demuestra en sus expresiones, fines y anhelos, difundiendo una idea y aprendiendo diariamente.”Nosotros nunca hicimos un programa de radio, estamos intentándolo. Si no estuviéramos ahí no aprenderíamos”. En esto también muestran un compromiso con la Radio Futura, donde colaboran para realizar un archivo de programas, ya sea anual o del último mes del año, así como otro proyecto para lograr que se escuche a través de internet en vivo Todas las posibilidades, reiteran, son técnicamente posibles.

Entre charlas de proyectos, comienza la conversación sobre el más ambicioso y que todas las organizaciones populares piensan cotidianamente: “Dirigir el trabajo productivo que hace que hoy podamos comer, transformándolo en activismo”. El grupo enseña un ambicioso proyecto que busca romper con las barreras que se imponen en todos los colectivos populares, que impiden muchas veces el completo desarrollo de estos, intentando construir otro mundo diariamente, desde el trabajo que nos trae el pan a la casa, ganando dinero cooperativamente. En esto rescatan la actitud de los centros culturales respecto a los emprendimientos productivos que se impulsan, tal como sucede en el Olga Vázquez. “Si hay que construir una nueva sociedad, en el tiempo libre no se puede hacer” afirma José, criticando el idealismo de aquellos que en la práctica no llegan a ser mínimanete acordes. “¿Cuánto tiempo pasas reproduciendo el modelo y cuánto intentando idear uno nuevo?” surge como pregunta de reflexión.
En todo esto, hablan de la necesidad de la relación “con gente de otras actividades que no tenga nada que ver con lo que uno hace”, para por ejemplo, no vivir ellos de la informática, muy bien pagado hoy en día, pero que consiste en trabajos para grandes empresas al fin y al cabo.

“Lo peor, es acostumbrarse a la dependencia”

Hablando de empresas, Marcos reconoce un triunfo del software libre ante estas al conseguir que muchas liberen sus programas, aunque en muchos casos, o siempre, a causa de la competencia. El grupo rescata que no buscan defender los fines de estas empresas, pero su trabajo les sirve y lo rescatan.

“Hay 20 millones de argentinos que entran a Internet, pero usan servicios que no son de ellos”, advierte Marcos como mayor fortaleza a enfrentar el Software Libre. “Entran a MSN, Youtube, Google, que es software en el cual el usuario sus datos ya no son suyos, sus fotos no son suyas, sus videos no son suyos, no tiene control sobre el software. Es una privación de libertades de acción infernal y lo peor es acostumbrarse a esa dependencia”.
Toda la lucha por el software libre se engloba en una lucha por la apropiación de la tecnología de parte de la gente, “algo imposible si la tecnología es cerrada”. Al fin y al cabo, es la lucha de siempre, un sector que se apropia del conocimiento, se enfrenta a un grupo que lo desea para todos; pero no buscando obtenerlo para luego entregarlo, sino buscando que todos juntos lo obtengan, en particular oveja electrónica realiza este camino sin quedarse en el discurso, construyendo un futuro en el presente, desde lo cotidiano; evitando dar “clases”, o “impartir el conocimiento”, y haciendo talleres donde “todos juntos aprendemos, logrando el autoaprendizaje; donde cada uno pueda autogestionar su computadora”, viendo una respuesta en la gente, que despierta esperanzas de otro futuro.

“El hecho no es cambiar un programa, sino la actitud frente a la tecnología. La idea de que uno no puede intervenir frente a lo que ve”.

(1) "Anarquismo y el código libre"

(2) Solar

Más información:

wordpress de Oveja Electrónica: Escucha todos los programas del año y enterate de las últimas actividades


Fuente (con fotos): Indymedia Argentina